Capítulo 62: La salchicha veloz
La mañana siguiente, la ciudad despertó con un sonido nuevo. No era el zumbido suave de los motores eléctricos modernos. Era el rugido ronco y fuerte de cincuenta motores diésel viejos.
El "Ejército de Óxido" invadió las calles.
Pedro conducía la furgoneta de la salchicha. Aunque la habían intentado tapar con pintura naranja, todavía se notaba la forma gigante de la carne en el lateral. La gente se paraba en las aceras para mirar. Sacaban fotos. Se reían.
Damián