Capítulo 63: El pez gordo
La fama era divertida, pero las facturas eran reales.
Tres días después de sacar el "Ejército de Óxido" a la calle, la realidad golpeó a Damián. Las furgonetas viejas se rompían. Mucho.
En el patio de la fábrica, Pedro estaba debajo de la furgoneta azul. Tenía la cara manchada de aceite.
—Se ha roto la correa del motor —dijo Pedro, escupiendo al suelo—. Y la de la salchicha pierde agua. Necesitamos piezas, jefe. Y las piezas cuestan dinero.
Damián miró los números en s