La noche caía lentamente sobre la mansión, envolviendo el entorno con su manto silencioso. En su cuarto, Alanna permanecía sentada al borde de la cama, observando las luces tenues que se filtraban a través de la ventana. Afuera, el viento movía las ramas de los árboles con un murmullo lejano, pero ella apenas lo escuchaba. Sus pensamientos eran una tormenta que no le permitía encontrar descanso.
La boda era mañana. Su boda con Leonardo.
Se abrazó a sí misma, sintiendo el frío de la habitación,