La sala de juntas de la empresa Sinisterra estaba repleta. Ejecutivos, asesores, contadores, abogados… todos los cargos estratégicos se encontraban presentes. El ambiente era tenso, cargado de incertidumbre. Nadie sabía con exactitud el motivo de aquella convocatoria urgente de Leonardo Salvatore, pero todos intuían que no era algo menor. Desde que se había convertido en el socio mayoritario, su presencia era sinónimo de movimientos arriesgados y decisiones determinantes.
Leonardo entró con pas