El ascensor subió con un zumbido suave mientras Leonardo revisaba desde su móvil los últimos informes financieros. Los números eran claros: su control del 51% sobre Sinisterra Group. Sin embargo algo lo tenía desconectado en su empresa.
Alexa.
El ascensor se detuvo en el piso ejecutivo. Al abrirse las puertas, la vio allí, como si lo hubiera estado esperando. Apoyada junto al marco de la sala de reuniones, con una sonrisa perezosa y un café en la mano.
—Justo a tiempo —dijo ella, entregándole