Desde las sombras del pasillo, Leonardo observó cada gesto, cada palabra entre Alanna y Miguel. No le sorprendía la arrogancia de Miguel, pero la frialdad de Alanna… eso sí llamó su atención. Era fuerte, más de lo que había imaginado, y ese desafío silencioso que destilaba le resultaba incluso intrigante.
La mansión estaba envuelta en un silencio sepulcral cuando Alanna subió las escaleras rumbo a su habitación. El aire denso y cargado de tensión la hacía sentir como si cada paso la llevara dir