Alanna sintió que el aire en la habitación se volvía denso, casi irrespirable. Leonardo había dejado su copa de vino sobre la mesa y la miraba con seriedad, como si estuviera preparándose para decir algo que cambiaría todo.
—Hay algo que debes saber —dijo finalmente, su voz firme pero con un matiz de duda.
Alanna sintió un leve escalofrío en la piel. Había algo en la forma en que él la miraba, una sombra de culpa o quizás de precaución.
—Dime —susurró ella, sintiendo su corazón latir con fuerza