Alanna sostuvo la mirada de Bárbara y luego dirigió sus ojos a Sabrina, que la observaba con una mezcla de desconfianza y curiosidad.
—No hay mucho que decir —comenzó, con la voz firme—. Todo lo que se ha dicho sobre Enrique y sobre mí son solo mentiras. Un malentendido provocado por personas que solo quieren verme acabada.
Sabrina dejó escapar una risa sarcástica.
—¿Un malentendido? Qué conveniente.
Alanna no se inmutó ante su incredulidad. En otro momento, tal vez se habría sentido herida, pe