La cena había terminado, y aunque la conversación había estado llena de momentos tensos, todo se había mantenido en un equilibrio delicado. Alanna, con su actitud firme y tranquila, no había retrocedido ante la desconfianza de Sabrina ni ante la frialdad de Bárbara.
Leonardo, por su parte, observaba cada interacción con atención, como si midiera cada reacción, cada palabra no dicha.
—Gracias por venir —dijo finalmente Alanna cuando Bárbara y Sabrina se levantaron de la mesa.
No lo decía por com