Capítulo 114: El peso de las palabras.
Los días pasaron.
Y Leonardo no volvió a casa.
Al principio, Alanna intentó convencerse de que no le importaba. Se repitió una y otra vez que su orgullo valía más, que si Leonardo quería comportarse como un inmaduro y marcharse en medio de una discusión, entonces no merecía que ella se preocupara.
Pero conforme pasaban las horas, conforme pasaban los días, la realidad se hizo insoportablemente evidente.
La casa, antes llena de tensión y emociones intensas, ahora era solo un cascarón vacío. Sile