Laura
La mansión estaba lista, decorada con flores finas que inundaban con su perfume cada rincón. A través de mi ventana vi el portal en el patio trasero, romántico y especial, con una alfombra de pétalos y plumas entre dos hileras de sillas forradas de seda. Todo parecía un cuento de hadas, excepto yo. Mi mundo se había hecho añicos la noche anterior; recordarlo era volver a vivirlo.
Mañana serás legalmente mi mujer.
La voz de Carlos rebotó entre las paredes de la ducha y mi corazón volvió a