Mahina fue la primera en apartarse.
No porque el beso hubiera sido insuficiente, ni porque no lo deseara. Al contrario. Había sido tan intenso, tan profundo, tan cargado de una verdad antigua que ambos comprendieron sin necesidad de palabras, que permanecer ahí un segundo más habría significado cruzar un umbral del que ya no habría retorno. El beso no fue solo piel contra piel; fue reconocimiento, destino, promesa. Y eso… eso pesaba.
Dyamon no intentó retenerla.
La sostuvo con cuidado, como si t