Los días pasaron. La boda se acercaba. Los preparativos estaban en marcha. Pero algo más se cocinaba en el penthouse. Algo que ninguno de los dos se atrevía a nombrar. Las miradas se alargaban. Los roces se volvían más frecuentes. Los silencios se llenaban de lo que no se decían.
La noche de la gala benéfica había llegado. Era un evento organizado por la asociación de coleccionistas de autos de lujo. Todas las figuras importantes del gremio estarían allí. Dueños de empresas, corredores famosos,