El sol de la mañana brillaba con una intensidad radiante sobre el penthouse de Joaquín, tiñendo el agua de la piscina de un azul turquesa que parecía sacado de una postal. Los rayos del sol se reflejaban en la superficie, creando destellos de luz que bailaban sobre las paredes de vidrio y las plantas tropicales que adornaban la terraza. El aroma a café recién hecho se mezclaba con el perfume de las flores que Mara había colocado en la mesa de centro, creando una atmósfera de paz y tranquilidad