Capítulo 109: Los preparativos y las mentiras
La luz de la tarde entraba por los ventanales, bañando el piso de madera oscura con una luz dorada que parecía bailar en el polvo del aire, creando sombras alargadas que se movían con la lentitud del tiempo. La ciudad se extendía bajo sus pies, un mar de edificios y luces que parecían ajenos a la tormenta que llevaba dentro, a la guerra que estaba a punto de estallar. Sus dedos se movieron sobre la pantalla del teléfono, pero no marcó el número. No podía. No todavía. El peso de la llamada que es