Mundo ficciónIniciar sesiónSerie: Las hermanas Clark. Libro 01: De la pasarela al vientre en alquiler. Grace Clark es una exitosa modelo que decide huir de su novio abusivo, Alonso García, después de años de maltrato. Desesperada y sin dinero, Alonso utiliza sus influencias para sabotear su carrera y dejarla sin trabajo. En un intento por sobrevivir, Grace toma una decisión desesperada y alquila su vientre como madre de alquiler para el CEO multimillonario, Jhonatan Hawkins. A medida que avanza el embarazo, Grace se encuentra enredada en un mundo de lujos y secretos, mientras lucha por encontrar su propia identidad y liberarse de las cadenas de su pasado. Una historia de amor, traición y redención que cambiará la vida de todos los involucrados.
Leer másGrace se sentía en completa confianza caminando en plena pasarela y luciendo su cuerpo en un hermoso traje de baño. Las luces que estaban por casi toda el área le daban un toque de grandiosa luminosidad al escenario.
El Fox Theatre de la ciudad de Detroit, apenas y tenía en su interior una pequeña cantidad de personas en su mayoría fotografos que capturaban con sus cámaras cada una de las poses de Grace sobre el escenario. —¿Les parece bien está pose?— Grace se llevó una mano a la cintura y con la otra se acomodo su cabello ondeado y rubio a un lado. Los fotógrafos comenzaron a sacar varias fotografías. Grace sonreía ante las cámaras y estaba feliz de ser el rostro principal de las portadas de varias revistas de moda y belleza. —¡Te me bajas de ese maldito escenario, Grace Clark!— Un hombre entró gritando al Fox Theatre, su voz hacia eco en todo el lugar. —¿Qué es lo que te pasa, Alonso?— Grace hablo en un tono adecuado y educado, —¿Es que no ves que estoy en medio de una sesión de fotografías? —Parece que más bien te estás vendiendo como una prepago.— Grito Alonso. Tenía los ojos negros ardiendo de rabia, —¿Con cuál de todos estos idiotas te vas a acostar? ¿Es que acaso yo tengo que pagar para que mi novia cumpla con su deber como pareja? ¿O qué? Grace se bajó del escenario rápidamente y se le acercó. Alonso cruzo los brazos por encima de su pecho y soltó un suspiro de impaciencia sobre su rostro. Ella detectó un aroma a aguardiente. —¿Estás borracho?— Preguntó ella. Pero ya sabía la respuesta. —Eso no es problema tuyo.— Dijo él, —Te ordeno que me respetes la cara o... —¿O qué? ¡Alonso esto es solo modelaje y con esto es que me gano la vida! ¿Puedes entender eso de una buena vez en toda tu vida? —No y no.— Grito Alonso, —No puedo aceptar que estés haciendo algo como ésto... ¡No puedo! Grace sabía que de ninguna manera podría convencer a Alonso de que el modelaje para ella solamente era una manera de ganarse la vida económicamente y para no causar más problema, decidio vestirse, culminar con la sesión de fotografías y retirarse en compañía de Alonso. (◔‿◔) La empresa de Suministros de Brillo Hawkins era el edificio más grande de una de las avenidas principales de Chicago. Era un edificio color gris y con enormes ventanas en cada una de las oficinas y en el techo tenía unas enormes letras que formaban las siglas «SBH» en color dorado. Jhonathan Hawkins o como sus empleados lo llamaban «Señor Hawkins» era el presidente de dicha empresa. Estaba sentado en su pulcra y elegante silla de mecanismo basculante y delante de él había un enorme escritorio en forma circular. —Ya recién nos acabamos de divorciar. Solamente espero que podamos acabar en buenos términos.— Dijo una mujer de cabellera lisa y pelirroja. —Ya no somos marido y mujer. Pero puedes venir a la empresa cada vez que quieras, Leticia.— Dijo Jhonatan formando una sonrisa amigable. Tenía los ojos café fijo en el rostro de ella. —¿Y qué planeas hacer?— Preguntó Leticia, acomodándose los lentes que llevaba. —Ya que eres estéril y no pudimos tener ningún primogénito y yo necesito un heredero.— Él se quedó pensativo por unos segundos, —He decidido contratar un vientre en alquiler. —¿Qué?— Leticia se inclino hasta que su estómago hizo contacto con el borde del escritorio, —¿Cómo que vas a alquilar un vientre? —Es que necesito tener un heredero algún día yo me pondre viejo y...— Él comenzó a reír, —Necesito alguien que me sustituya para ese momento. —Pero...— Ella comenzó a romper la envoltura de una chupeta de fresa y se la llevó a la boca. El dulce le ayudaba en los momentos cuando sentía alteración, —Me parece una idea totalmente loca, Jhonathan. —Ya he tomado mi decisión, Leticia.— Dijo él con firmeza y seriedad en su tono de voz, —Y como presidente de Suministros de Brillo Hawkins tengo que tomar está idea de tú consideras loca. —La decisión es tuya. Pero créeme...— Ella se levantó, se acomodo los lentes y con la chupeta en la boca agregó: —Yo por nada del mundo acepto ni voy a permitir que contrates una chica para vientre en alquiler. Jhonathan no quiso agregar ninguna clase de comentarios a la discusión y simplemente se quedó en silencio, viendo cómo Leticia salía de su oficina enojada. (◔‿◔) —¡Alonso ya estoy cansada de tus celos y de tus manipulaciones!— Exclamó ella. Ella y Alonso entraron a la casa de éste último. La sala estaba desordenada y tenía botellas de cerveza por doquier y el televisor estaba prendido. —¿Cómo tú crees que me siento, Grace?— Alonso se sentó sobre el único mueble de la sala. Estaba enojado, —¿Cómo crees que me siento cuando mi novia posa desnuda delante de unas cámaras? —Estaba en traje de baño y esto es un trabajo de personas profesionales con el que me gano la vida, ¿Puedes entender eso? —¡No! ¡No me da la gana de entender!— Alonso tomo una de las botellas de cerveza vacía y la tiro contra el suelo, provocando que la misma se rompiera en pedazos, —¡No me da la gana de aceptar la idea de que te dedicas a algo como el modelaje! —Y tendrás que aceptar mi papel como modelo.— Dijo ella con firmeza, —O tendre que tomar como alternativa el fin de nuestra relación. —No lo creo, Grace.— Él sacudió la cabeza de un lado a otro y sonrió con frialdad, —La única manera en que tú y yo terminemos nuestra relación es que uno de los dos se muera. —¿Te estás volviendo loco, Alonso? ¿Te estás escuchando? —Yo estoy defendiendo lo que es mío y tú, Grace Clark eres mía.— Él se levantó del mueble, —Ahora me quiero dar una ducha para quitarme este maldito estrés. Grace lo miro subir por las escaleras para dirigirse al baño del piso de arriba. Ella se quedó en la sala, observando el desastre y la botella de cerveza rota en pedazos por doquier. La casa en sí era un desastre. ¿Acaso merecía seguir viviendo de está manera con una persona tan celosa y manipuladora como Alonso? Grace sabía que tenía que dejar está vida atrás. Pero, ¿A dónde iría? En ese momento el nombre de su hermana apareció en su mente. Por lo tanto, decidió llamarla. —¿Cómo estás, Grace?— Le preguntó Paula. Ella estaba en Chicago. —Mal y fatal, Paula.— Contestó Grace, —¿Puedes creer que el idiota de Alonso armó una escena de celos en el Fox Theatre durante mi sesión de fotografías? —¿Alonso fue capaz de eso?— Paula sonaba sorprendida. —Y me quiero ir lejos de él.— Dijo ella. —Lo mejor será que te vengas a Chicago. Alonso te puede hacer más daño del que te ha hecho.— Le recomendó Paula, —Yo te recibo en mi casa. —Alonso ahora se está bañando.— Grace miro las escaleras, —Casi siempre se tarda en la ducha. —Es ahora o nunca, Grace.— Dijo Paula, —Toma tus cosas, aborda tu auto y vente a Chicago ¡Ahora mismo!—Pero debes tener cuidado cuando andes manejando en las calles. No puedes estar chocando personas así.—Y debes mantener la precaución tú cuando estés cruzando la calle. No puedes permitir que cada semana te este atropellando.Yesenia y Leticia comenzaron a reír. El accidente de hace varios días había sido perdonado y olvidado. Ahora eran buenas amigas y ya se estaban llevando sumamente bien. Leticia estaba en la camilla y tenía que mantener el reposo por un par de días hasta ser dada de alta.—¿Me dijiste que te habías logrado comunicar con mi hermana?—Sí. Solamente espero que de verdad venga ayudarte. Michelle se ve que es una buena persona y que te aprecia mucho. Pero Yesenia formó una expresión dubitativa. Una sonrisa de labios cerrados se formó en su cara.—En realidad nosotras no nos llevamos. Nos queremos. Pero hasta cierto punto. Nunca hemos sido unidas ni la la una para la otra. Yo decidí separarme de mi familia desde que se les metió en la cabeza esa idea de venganza en co
—¿Pero de qué manera podemos eliminar a Leticia Jones?— Mariana nuevamente probó de su cerveza, —¿Yo no puedo ir hasta la clínica y hacer eso así tan fácil?—Podemos buscar una oportunidad en un lugar completamente diferente.— Comentó Edgar con mirada fría y frotándose las manos entre sí, —En algún momento Leticia tendrá que ser dará de alta, ¿No?—Y una vez que ella salga de esa clínica es el momento perfecto para llevar a cabo esa ejecución.— Habló Alonso, —Mira que ella probablemente siga confiando en mí y me busque.—¿Entonces Alonso considero que tú deberías encargarte de secuestrarla o mantenerla encerrada?—Mariana tiene un buen punto. Alonso tan pronto la loca de Leticia salga de esa clínica y te busque ya sabes lo que tienes que hacer.Grace caminaba alrededor de la habitación, en círculos, contando los segundos en su mente que transcurrían eternos. La puerta continuaba con llave y las ventanas estaban selladas y no había objeto alguno para poder romperlos y no
¿Por qué estás tan segura de que Edgar Hawkins está acá en la cuidad de Phoenix?— Kevin hizo esa pregunta porque no comprendía la situación.—Es que algo me dice que está cerca. Siento que nos está espiando, observando. Tengo miedo porque tengo la sensación de que está en medio de un plan turbio en contra de nosotros. —Yo no creo que ese hombre esté acá en la ciudad. Seguramente debe estar por otra parte del mundo. Mira entiendo que después del secuestro que acabas de experimentar sientas miedo y todas esas cosas, pero créeme que acá estoy para apoyarte en lo que necesites. —Debemos cuidarnos, mantener las puertas con llave y las ventanas cerradas. Tenemos que multiplicar la seguridad. — Vanessa estaba comenzando a ponerse histérica y a sollozar. —Vanessa, cálmate. Edgar no te hará nada porque él no está acá. No te imagines cosas que nada te va a hacer daño, ¿De acuerdo? —Es que no entiendes. Alonso no me había querido hacer nada porque estaba siguiendo órdenes de alguien, ¿Quién
—¿De qué estás hablando?— Leticia estaba llena de incredulidad al escuchar las palabras de Alonso. No estaba en nada de acuerdo en llevar a cabo ese plan, —Mira yo puedo hacer lo que tú quieras. Pero jamás nada que tenga que ver con un asesinato. —Pero esa noche llevaste a cabo uno similar, ¿O es que ya se te ha olvidado? —¡No! Esa noche fue una manera de asustar a esas personas que estaban en la casa. Solo fue que cometí un error y por esa razón algunos llegaron a sospechar de mí. —Por eso te había llegado a comentar que no lleves esas patéticas chupetas de fresa para eso. Al final una de esas se te cayó y quedó en medio de la calle.— Dijo Alonso, —El caso es que si debes cumplir con esa orden. Es parte del plan, Leticia. Leticia Jones meneaba la cabeza de un lado a otro. No tenía una visión de ella acabando con la vida de alguien. No era capaz de hacerlo y tampoco lo iba a hacer. Tenía que hacer algo para que Alonso se sacará esa idea horrible de la cabeza. —¿Para qué
—¿Todavía estás enojada conmigo?— Edgar estaba pensativo y se sentó a un lado de Grace. Pero ella se mostraba indiferente, —Vamos, Grace no es necesario que tengas esa clase de actitudes conmigo. —Es que no se trata de algo mínimo, Jhonathan. Desde que me dejaste encerrada en la habitación de la casa de Kevin...— Grace meneo la cabeza de un lado a otro, —No lo sé siento que te desconozco. —Es que te había explicado que era un método para darte protección. —Es que me parece que fue una manera de detenerme. En el fondo creo que eres el típico hombre manipulador, ¿No es así? Edgar Hawkins estaba tentado a darle una bofetada. Pero sabia que tenía que mantenerse en el papel y seguir siendo ese hombre que toleraba comentarios fuertes por parte de otros. Tenía que seguir siendo ese hombre débil que el verdadero Jhonathan Hawkins en el fondo demostraba ser. —Ya te he pedido disculpas, Grace. Solo fue un pequeño error. Pero te prometo que nada de eso va a suceder. Grace Clark se le quedó
—¿De qué estás hablando? —Es que me hablas en cierta forma que parece indicar que quieres que me pase algo malo, Alonso. —Solamente te estoy sugiriendo que vuelvas a tener comunicación con tus familiares. No sabemos cuándo volveremos a necesitar de ellos. —¿Y es qué tú si tienes comunicación con tus padres?— Preguntó ella, destapando una chupeta de fresa, —Ya que me andas dando ese consejo eso significa que tú los debes estar aplicando. —Mis padres murieron hace años. Pero deberías aprovechar la oportunidad de tomar tu teléfono y márcale a tu padre.— Dijo Alonso casi de manera estricta, —¿Cómo se llaman tus padres? —Mi padre se llama Erick Jones y mi madre se llama Victoria.— Contestó ella de forma pausada y pensativa. —¿Tienes algún hermano o hermana? —Se llama Michelle Jones.— Ella sostenía la chupeta en sus mano derecha, —Pero ella y yo no hemos sido así tan unidas. —Deberías marcarle a tu padre.— Sugirió él, —Solo para saber cómo está. Leticia tomó su celular y m
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