Capítulo 23. Una Visita Inesperada... Y Un Torbellino de Cariño
El lunes por la mañana, la oficina parecía un mundo aparte. Sebastián estaba distante, frío, volviendo a ese jefe inalcanzable que Melisa había conocido los primeros días. Pero ella no podía ignorar que había algo más. No era solo profesionalismo... era tensión. Una tensión que crecía más y más dentro de él.
Ese día, mientras organizaban unos documentos en la sala de reuniones, sus manos se rozaron.
Melisa se alejó un paso, consciente del estremecimiento que la recorrió.
-- No deberías seguir j