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Recorrer los pasillos fue mucho más difícil en esta oportunidad, porque ya no tenían el uniforme oscuro que los identificaba como vampiros puros de la grieta. Ahora llevaban la ropa de los zombis, y aquello era mucho más peligroso. Tenían que esconderse en las esquinas cuando escuchaban que alguien venía; debían refugiarse en la primera puerta que encontraban, porque era peligroso. Porque si los veían así, reconocerían de inmediato que habían escapado del rebaño de zombis, y cuando vieran que n