174.
Yo lo amaba.
Si antes simplemente era una confirmación, ahora era una total realidad. Porque cuando sentí los brazos cálidos del hombre estrechando mi espalda, supe que ese era mi hogar. Supe que no quería perderlo, que quería quedarme a su lado para siempre.
No me importó nada más.
No me importó Flagela.
No me importó Valentín, ni el supuesto compromiso que tenía con él y con los de mi especie.
No me importó nada.
En ese momento, solamente quise quedarme aferrada a los brazos de Ismael para si