Lancé un enorme grito al ver cómo la sangre escapaba. Era tan frágil aquella criatura que Mordor la asesinó de un solo golpe, sin pensárselo, sin el más mínimo esfuerzo. Una vez el cuerpo de la cabrita cayó unos metros más allá, explotó una enorme y violenta energía. Nos lanzó a todos hacia atrás; incluso el mismísimo Mordor fue sacudido y golpeado contra la pared.
El vampiro que estaba detrás de mí ayudó a amortiguar mi golpe con una explosión similar a la que había sucedido la vez anterior, c