144.

Sirius jugaba con la cabra. El pequeño animalito intentaba golpearlo con su frente como si tuviese enormes cuernos para defenderse, mientras él le apoyaba la palma de su mano en su dura cabecita. Nos habían dado habitación cómoda y muy amplia en la torreta 3. No había mucho espacio, así que Sirius y yo tuvimos que compartir habitación. Sinceramente, no me importaba. Pero, a pesar de que había pasado toda una noche entera, no había sucedido absolutamente nada.

El lugar estaba preparado para reci
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