Fernanda fue a buscar a Victoria a media mañana.
No avisó ni mandó a Regina como intermediaria. Llegó al estudio pequeño con una bandeja, dos tazas de té y una sonrisa suave que parecía ensayada.
Victoria revisaba unas muestras cuando escuchó los golpes.
—Adelante.
Fernanda abrió la puerta con cuidado.
—¿Interrumpo?
Victoria levantó la mirada. La presencia de su hermana en ese espacio le produjo una tensión inmediata, pero no la mostró.
—Depende de para qué vengas.
Fernanda bajó los ojos con del