La recepción de la fundación Montenegro se realizó en el salón principal de un hotel privado.
Victoria llegó del brazo de Adrián, como correspondía. Llevaba un vestido sobrio, el cabello recogido y una sonrisa serena que había aprendido a sostener incluso cuando todo dentro de ella pedía distancia.
Esa noche debía ocupar su lugar como esposa.
Regina lo dejó claro desde temprano.
—Los socios estarán observando —le había dicho—. Necesitamos una imagen intachable.
Victoria no preguntó qué significa