La conversación comenzó en la biblioteca.
Victoria no estaba invitada.
Había bajado para buscar unos documentos que Clara le dijo que Adrián había dejado en el escritorio principal. Necesitaba revisar una copia de los acuerdos matrimoniales antes de su siguiente cita con el abogado. No esperaba encontrar voces dentro de la biblioteca, mucho menos escuchar su nombre antes de tocar la puerta.
—Esto no puede seguir indefinidamente, Adrián —dijo su suegra.
Victoria se detuvo en el pasillo.
La puerta