Regina tardó demasiado en recuperar la voz. Ese silencio le dijo a Adrián más que cualquier explicación. Permanecía de pie detrás del escritorio, con la carpeta abierta frente a él y las fotografías extendidas como una acusación imposible de esconder. No necesitaba levantar la voz. Su quietud era mucho peor.
—Eso no es lo que parece —dijo ella al fin.
Adrián soltó una exhalación breve, sin humor.
—Cuidado. Esa frase suele usarse cuando algo es exactamente lo que parece.
Regina cerró la puerta c