Victoria recibió el alta médica un mes después, aunque el médico insistió en que aquella palabra no significaba libertad, sino vigilancia desde otro lugar. Debía descansar, seguir indicaciones estrictas, evitar esfuerzos, cuidar cada medicamento y regresar ante cualquier señal de alarma. La operación había salido bien, pero su cuerpo seguía en una fragilidad que nadie podía ignorar.
Adrián escuchó cada instrucción como si su vida dependiera de memorizarlas.
Victoria, sentada en la cama, lo obse