Victoria llegó a la oficina de Daniel Reyes con una carpeta nueva y varias muestras pequeñas dentro del bolso.
Había trabajado hasta tarde la noche anterior. No porque quisiera impresionar a nadie, sino porque necesitaba demostrarse que podía terminar algo propio sin abandonar a la mitad. Cada corrección en los planos, cada ajuste de costo y cada nota técnica le recordaban que todavía era capaz de pensar más allá de la casa Montenegro.
Laura ya estaba en la sala cuando Victoria entró.
—Llegas j