Regina Montenegro todavía no lograba aceptar lo ocurrido porque, aunque Adrián siempre había sido un hombre independiente dentro de los negocios y acostumbraba a tomar decisiones importantes sin consultar a nadie, existía una diferencia que para ella resultaba imposible de ignorar: cuando se trataba de asuntos personales, especialmente aquellos relacionados con la familia, siempre había terminado escuchando su opinión.
Esta vez no.
Adrián había salido del país junto a Victoria y, peor aún, habí