Victoria llevó a Adrián de regreso al hotel con ayuda del personal y pidió atención médica antes de que él pudiera fingir que todo estaba bajo control. El médico confirmó fiebre, agotamiento y una fuerte crisis de estrés, recomendó reposo absoluto y dejó indicaciones precisas que Victoria escuchó con más atención que el propio paciente.
Adrián permaneció sentado en la sala de la suite, con la camisa abierta en el cuello y el rostro vuelto hacia la ventana.
—No necesitabas llamar a un médico —di