Adrián salió del Ritz Paris sin saber exactamente hacia dónde caminaba.
No necesitaba pastillas. Podía haberlas pedido al personal del hotel, a su asistente o a cualquiera de las personas que viajaban con él, pero necesitaba alejarse de la suite antes de que Victoria volviera a preguntarle por el sueño.
No había sido un recuerdo, se dijo a sí mismo, no podía serlo.
Se repitió aquello mientras avanzaba por la calle con el abrigo mal cerrado y el dolor de cabeza creciendo detrás de los ojos. Lo q