Sofía se sentó en una de las mesas del comedor de la clínica junto a la ventana, contempló la hermosa vista que tenía del fondo de la clínica, que daba directamente a un bosque con un lago, pero no se sentía capaz de disfrutar el panorama.
Se quedó ahí, absorta en sus pensamientos, mientras revolvía la ensalada de un lado al otro. Había vuelto a perder el apetito, estaba tan nerviosa que su estómago se había cerrado.
Suspiró pesadamente y aguardó sentada hasta que fuera la hora de encontrarse c