La vida de Lucas durante la semana siguiente pasó delante de sí como si fuera un fantasma en un limbo eterno sin poder salir.
Trataba de mantenerse normal por fuera, sonriendo cada vez que alguien le hablaba y fingiendo frente a Sofía que en unas horas no iría a la clínica a hacerse el análisis de paternidad junto a Victoria y a su padre.
Porque así habían acordado, o por lo menos ellos dos, porque al magnate solo le mandaron un mensaje de que se encontraban en la puerta de la clínica a las 6 d