Luego de llorar abrazados por un buen rato, ya que al fin habían conseguido desahogarse de la bronca por todo lo que había pasado, se quedaron completamente dormidos.
Lucas abrazó a Sofía envolviéndola dentro de la frazada como si fuera un burrito y la trajo hacia su pecho posesivamente, no se quería alejar nunca más de ella.
Finalmente, la castaña había podido conciliar el sueño antes de que se hiciera de madrugada y logró dormir de corrido hasta el amanecer. Hasta Lucas, que al tener a su ama