-Buenos días Señor- exclamó el asistente entrando a la oficina de Lucas.
-¡Buenos días!- exclamó con una amplia sonrisa el joven magnate.- Siéntate viejo amigo.
El asistente obedeció, sentándose al frente de su jefe con los papeles que le venía a traer.
-Veo que está muy feliz esta mañana, ¿Puedo saber por qué? - preguntó con curiosidad.
-¿Qué? ¿vives dentro de una caja que no te enteras de las buenas nuevas?- exclamó divertido.
El hombre rió nervioso, siguiéndole el juego al magnate.
-Nos comp