-Buenos días mi amor-
El magnate besó la frente de su amada con delicadeza, y miró embelesado lo hermosa que era por la mañana.
Sus rizos estaban revueltos alrededor de su rostro y sobre la almohada, como si fueran un marco dorado para la hermosa obra de arte que eran sus facciones.
Sofía abrió sus grandes ojos avellana que hicieron derretir a Lucas.
-Buenos días- exclamó con la voz ronca- No me mires tan de cerca, recién me despierto- dijo con pereza, poniendo su mano sobre la cara del joven.