-Tenemos que dejar de hacer esto en la oficina o se va a volver una adicción- exclamó la joven castaña mientras subía su ropa interior por las piernas-
-Bueno… ya no es para mí- Lucas la abrazó desde atrás y besó su cuello.
-Basta… un día de estos nos van a encontrar en pleno acto- protestó.
-Tranquila, a esta hora ya no hay nadie.
Sofía abrió la puerta de la oficina del magnate y saltó asustada al encontrarse del otro lado a las chicas de recepción. La castaña se giró hacia Lucas, con una mira