-¿Qué más podía esperar de tí? Me he olvidado que después de todo eres hombre y jamás vas a entender lo que es el miedo constante por el que pasamos las mujeres.- Sentenció Sofía, saliendo rápidamente de la oficina de Lucas.
-¡Espera! ¡Sofi!- gritó el magnate, pero ya era tarde, la vicepresidenta había salido de la oficina.
Lucas se recargó abatido en el asiento, la había cagado. Había permitido que su lado de hombre de negocios lo dominase.
Tomó con frustración el gordo expediente.
“¿Realmente