Sofía no podía creer el giro de 180 grados que había dado su vida.
Habían pasado dos meses desde que se había convertido en la vicepresidenta de Hoteles Montenegro y había creído que el puesto le quedaría muy grande, que sería cuestión de tiempo para renunciar antes de arruinarlo todo.
Pero no, había logrado ser más que el puesto, convirtiéndose en una excelente mujer de negocios que se preocupaba por su gente, sus empleados, sin perjudicar en ningún momento a la empresa.
-Buenos días Sofía- ex