Las palabras de Aryeh golpearon a Alejandro como un puñal. Sentía una mezcla de gratitud y celos ante la dedicación del que consideraba un amigo.
— Aprecio todo lo que has hecho, Aryeh. Pero no voy a permitir que te aproveches de la situación.
La tensión entre los dos hombres aumentó y Alejandro tomó a Aryeh de la camisa, mirándolo con intensidad.
— Alejate de mi esposa y de mi hija — Aryeh se mantuvo firme con su mirada desafiante — si quieres una familia, buscate otra, porque yo no voy a dar