A medida que Aryeh continuaba con el masaje, Aisha sintió el alivio gradualmente. La habitación se llenó de una atmósfera de cuidado y apoyo mutuo.
— Eres increíble, Aryeh. Gracias por estar aquí.
— Siempre estaré aquí para ti, Aisha — él sonrió soñolientamente — descansa ahora.
Aryeh continuó con el masaje, y poco a poco, el dolor de Aisha se desvaneció. Él una vez que miró a esta mujer dormida fue que se levantó para irse a su cuarto.
“Creo que debería llamar a Aisha para ver cómo se encuentr