— Gracias, doctor. No podría haberlo logrado sin su ayuda y apoyo.
El psicólogo sonrió.
— El mérito es tuyo, Alejandro. — El psicólogo sonrió. — Te deseo todo lo mejor en esta nueva etapa de tu vida. Estoy seguro de que serás un maravilloso padre.
Ambos se dieron la mano con una sensación de logro compartido. Alejandro salió del despacho con una sonrisa radiante, listo para enfrentar el futuro con confianza y determinación.
Manejó de vuelta a la casa y al llegar miró a Aisha hablando con una de