El reloj de péndulo en el pasillo marca las dos de la madrugada, pero el sueño se niega a visitar a la Reina.
Lia se revuelve entre las sábanas de seda, pateándolas lejos. Siente calor y no es fiebre, una enfermedad o la temperatura producto del clima, porque afuera la nieve cae inclemente.
Es un fuego líquido que corre por debajo de su piel, concentrándose en su vientre bajo y extendiéndose hasta las puntas de sus dedos.
Se siente... insatisfecha. Sensible, inquieta, su piel pica y sus sentido