A unos cuantos kilómetros de ahí, en la manada Colmillo de Sangre, el ala de sanación huele a hierbas amargas, alcohol y carne quemada.
Algunos de los lobos han salido a hacer reconocimientos y se han encontrado a lobos rebeldes, de esos que no siguen manadas ni reyes, y que se entrometen en los reinos sin piedad. La noche los ha regresado con heridas profundas, pero que sanarán.
En una sala privada, Kian está sentado en el borde de una camilla, con el torso desnudo y envuelto en vendajes apret