159. Bajo las luces de Hikari's Factory
Escucho unos golpes firmes en la puerta de mi oficina.
—Adelante —digo, sin apartar la vista de lo escrito en la máquina de escribir.
La puerta se abre con suavidad, y en el marco aparece Edward. Su sola presencia llena la habitación, pero no como otras veces. Le sonrío con naturalidad, intentando mantener ese equilibrio invisible que he tratado de cuidar con él. Esta vez no trae una taza de café caliente ni un croissant envuelto en servilleta, detalles que antes me provocaban una mezcla incóm