175. A un paso de la claridad
Nunca me han gustado los lugares que huelen a expectativas, y la redacción de la revista es exactamente eso.
Apenas cruzo las puertas de cristal, siento una incomodidad suave pero persistente, como un vestido que no termina de quedar bien. La recepción es amplia, luminosa, demasiado pulcra. Las paredes exhiben portadas enmarcadas: mujeres impecables, seguras, poderosas. Mujeres que parecen no dudar nunca de su lugar en el mundo.
Yo sí.
Digo mi nombre en voz baja, casi como si pedir permiso f