174. Las vueltas de la vida
Antes de regresar con Danna, Bárbara y yo caminamos hasta la cocina, supuestamente en busca de un vaso de agua. Las dos llevamos el mismo nudo en la garganta, ese que no se va con respiraciones profundas ni sonrisas forzadas. Y, por alguna razón, en vez de ser decentes y tomar agua de la jarra elegante que hay sobre el mostrador, abro la nevera y agarro sin permiso el jarrón de jugo de naranja. Lo sirvo en dos vasos como quien roba un respiro.
Bárbara toma un sorbo y suspira, agotada de ella m