124. Invitación
El reloj marca exactamente las tres de la tarde. cuando entro a la oficina de Deynna con mi libreta en mano. Ella ya está ahí, impecable como siempre, revisando unos documentos. No levanta la mirada de inmediato, pero sé que ha notado mi llegada.
—Puntual. Me gusta eso —dice finalmente, firmando uno de los documentos con un movimiento preciso antes de mirarme con esa expresión calculadora que parece no perder nunca.
—No podía arriesgarme a perder la única hora que lograste sacar de tu agenda