192. Una Navidad sin familia
Me despierto antes que Gabriel. Afuera continúa nevando con esa calma tan propia del invierno inglés, cubriendo lentamente los jardines de la mansión con un nuevo manto blanco. Me quedo unos minutos contemplándolo dormir. Su respiración es tranquila, su rostro luce relajado. Hace mucho que no veía a un hombre dormir con tanta paz. No puedo evitar sonreír.
Me levanto despacio y camino hasta el baño. Me lavo la cara, me cepillo los dientes y arreglo un poco mi cabello frente al espejo. Cuando term