—No te culpo, lo que no se cuida se muere, es algo natural —dije sinceramente, sin sentir rencor hacia Marta.
Ni siquiera éramos amigas, a lo sumo compañeras cercanas, incluso hermanas de sangre priorizan su propio bienestar antes de ayudar a otros.
—Sara… —Marta me tomó en ese momento del brazo, queriendo decir algo.
Pero la interrumpí. —El señor Carlos dijo que, si el problema de la iluminación no se resuelve, la responsabilidad recae en nosotras. Ahora no tenemos tiempo para pensar en otra co