—Sara, no malinterpretes esto.
Las palabras de Beatriz casi me hicieron reír.
Recordando lo que había dicho al elegir la ropa de cama, me di cuenta de que el “novio” al que se refería era precisamente Carlos.
—¿Esto es para Carlos? —pregunté, mirando la ropa de cama azul grisácea que había elegido, realmente del estilo que a él le gustaba.
Aunque eso era antes. Ahora, bajo mi influencia, sus gustos se habían vuelto aún más alegres.
Beatriz se mordió pensativa el labio, dudó unos segundos y negó